Por qué tapamos el nombre de las compañías (y por qué eso te beneficia)
Todos los comparadores cobran comisión. La diferencia está en si esa comisión puede alterar el orden del ranking. En el nuestro, no puede.
Cuando alguien entra por primera vez en nuestra calculadora, ve su Top 3 con los nombres de las compañías tapados y piensa lo mismo: «¿y esto por qué?». Es la pregunta correcta, así que vamos a responderla del todo, incluida la parte incómoda.
Empecemos por lo incómodo: sí, cobramos comisión
EnergyCompara es gratis para ti, y lo es porque cuando cambias de compañía a través nuestro, es la comercializadora quien nos paga por la gestión. Exactamente igual que Selectra, Rastreator, Kelisto o cualquier otro comparador del mercado. Quien te diga que compara «desinteresadamente» o no cobra, o no te lo está contando.
El problema no es la comisión. El problema es que unas compañías pagan más comisión que otras. Y ahí aparece un conflicto de interés evidente: si yo ordeno el ranking y sé qué marca me deja más margen, la tentación de subirla un puesto existe. No hace falta ser malo para caer; basta con «desempatar» a favor propio cuando dos opciones están cerca.
La solución: que el ranking no pueda saber a quién favorece
Nuestro motor de cálculo recibe tus datos y una lista de tarifas identificadas solo por un código interno: EC-A1, EC-B2, EC-C3. Recalcula tu factura completa con cada una —término de potencia, energía por periodos, servicios, impuesto eléctrico e IVA— y las ordena por lo que pagarías tú. Punto.
El nombre de la compañía no está en los datos que llegan a tu navegador. No es que lo ocultemos visualmente: es que no viaja. Aunque abrieras el código fuente de la página, verías precios y códigos, no marcas.
«Vale, pero entonces ¿cuándo me entero de quién es?»
Justo antes de decidir. Cuando eliges tu opción y me escribes por WhatsApp, lo primero que hago es decirte qué compañía es, pasarte las condiciones por escrito y explicarte la letra pequeña: si tiene permanencia en los servicios añadidos, qué pasa al cumplirse el año, si el precio incluye los costes de ajuste.
Y si al conocer la compañía no te convence —porque tuviste una mala experiencia con ella, porque prefieres una marca concreta— te digo cuál es la siguiente mejor opción y listo. Nadie firma nada a ciegas. Lo que está a ciegas es el ranking, no tu decisión.
Lo que ganas tú con esto
- Un orden que no se puede comprar. La primera posición está donde está por matemáticas.
- Cálculo con tu consumo real, no con perfiles medios inventados.
- Una sola conversación, conmigo, cuando tú quieras. Tus datos no se reparten entre cinco compañías para que te llamen cinco comerciales.
- Que te diga que no. Si tu tarifa ya está bien, la calculadora te lo dice y yo también. Un comparador que nunca dice «quédate como estás» no es un comparador.
Lo que perdemos nosotros
Seamos justos: perdemos conversión. Un comparador con logos conocidos convierte mejor, porque la marca da confianza inmediata. Enseñar «Opción A» en lugar de un logotipo famoso nos cuesta clientes que se van sin terminar.
Lo aceptamos porque el modelo de negocio aquí no es cerrar el máximo de contratos este mes, sino que dentro de un año, cuando toque revisar, me vuelvas a escribir. Y eso solo pasa si el primer consejo que te di era honesto.
Compruébalo tú mismo. Un minuto, sin registro y sin dejar ningún dato hasta que quieras.
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