Cómo leer tu factura de la luz sin perderte (guía campo por campo)
La factura de la luz está diseñada para que no la entiendas. Te explicamos qué significa cada apartado y en cuáles hay dinero escondido.
Si abres tu factura de la luz y la cierras a los diez segundos, no eres tú: son tres páginas de conceptos regulados escritos en un idioma que nadie ha aprendido. Pero dentro hay cuatro o cinco cifras que deciden lo que pagas cada mes. Vamos a buscarlas una por una.
1. La potencia contratada: lo que pagas aunque no enciendas nada
Aparece en la primera página, casi siempre como «Potencia contratada» o «Potencia P1 / P2», medida en kilovatios (kW). Es el tope de aparatos que puedes tener funcionando a la vez, y se paga por día, uses o no uses la luz.
Aquí está el error más caro y más común: la gente contrata más potencia de la que necesita. Un piso normal se apaña con 3,45 o 4,6 kW. Si tienes 6,9 kW porque «así no salta el diferencial», estás pagando una cuota fija todos los días del año por una capacidad que no usas. Bajar la potencia es un trámite gratuito una vez cada doce meses.
2. Los periodos: punta, llano y valle
Desde la tarifa 2.0TD, el día está partido en tres tramos con precios distintos:
- Punta — de 10 a 14 y de 18 a 22 h en días laborables. El kWh más caro.
- Llano — de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24 h laborables. Precio intermedio.
- Valle — de 00 a 8 h laborables, y todo el fin de semana y festivos. El más barato.
Esto significa que poner la lavadora un sábado a mediodía cuesta lo mismo que ponerla un martes a las tres de la mañana. Mucha gente se levanta de madrugada para ahorrar sin saber que el fin de semana entero ya es valle.
3. El consumo: los kWh de verdad
Busca «Energía consumida» o «Consumo». Si tu factura es de 2.0TD, te aparecerán tres líneas, una por periodo. Ese reparto dice mucho de ti: si la mayoría de tus kWh caen en valle, te conviene una tarifa con tres periodos bien diferenciados. Si tu consumo está repartido a todas horas, probablemente te salga mejor un precio fijo 24 h, porque las tarifas de tres periodos compensan el valle barato encareciendo la punta.
4. Los precios unitarios: el dato que casi nadie mira
Y aquí llegamos a lo importante. En el detalle de la factura verás, junto a cada concepto, un precio: €/kW y día para la potencia, y €/kWh para la energía. Son números con seis decimales que pasan totalmente desapercibidos.
Son la única cifra que puedes negociar. El consumo depende de tus hábitos y los impuestos son iguales para todos, pero el precio del kWh cambia radicalmente de una comercializadora a otra. Dos vecinos con el mismo consumo pueden pagar 200 € al año de diferencia solo por esos decimales.
5. Lo que no puedes cambiar
Para que no pierdas el tiempo peleando con lo imposible:
- Impuesto eléctrico — un 5,11 % sobre la suma de potencia y energía. Igual para todos.
- Alquiler del contador — unos 0,81 € al mes. Lo cobra la distribuidora, no tu comercializadora.
- IVA — el 21 % general en península.
Ojo con un matiz que confunde a mucha gente: la distribuidora (la que mantiene los cables y a la que llamas si hay un apagón) te viene impuesta por tu zona geográfica y no se puede elegir. La comercializadora (la que te factura) sí se cambia, y es donde está el ahorro.
6. Los «servicios adicionales»
Mantenimiento de la caldera, asistencia eléctrica, seguros de hogar… Aparecen como una cuota fija mensual y son la vía habitual para que una tarifa parezca barata en el kWh y luego no lo sea en el total. Míralos siempre: si pagas 5 € al mes por un servicio que no has usado nunca, son 60 € al año.
Y ahora, la parte práctica
Con esos cuatro datos —potencia, días facturados, kWh por periodo y precios unitarios— ya se puede recalcular tu factura entera con cualquier otra tarifa del mercado. Es exactamente lo que hace nuestra calculadora: no estima con perfiles medios, recalcula con tu consumo real.
Y si no encuentras algún dato, no te preocupes: la calculadora lleva un esquema de factura de Iberdrola, Endesa y Repsol que te señala en pantalla dónde está cada número en tu formato concreto.
