Tarifa fija, indexada o PVPC: cuál te conviene según cómo eres
No hay una mejor que otra. Hay una mejor para ti. Te explicamos la diferencia sin tecnicismos y con quién encaja cada una.
Es la primera pregunta que aparece cuando te planteas cambiar de compañía, y la respuesta honesta no es un número: depende de cuánto aguantas la incertidumbre.
Precio fijo: sabes lo que pagas
La comercializadora te garantiza un precio del kWh durante un periodo, normalmente doce meses. Si el mercado se dispara, tú sigues pagando lo mismo. Si el mercado se hunde, tú también sigues pagando lo mismo.
Te encaja si: necesitas previsibilidad para tu presupuesto, no quieres estar pendiente de nada, o pasaste mal la crisis de precios de 2022.
El truco a vigilar: qué pasa al cumplirse el año. Muchas tarifas fijas renuevan automáticamente a un precio bastante peor, y ahí es donde te comen el ahorro que habías conseguido. Apunta la fecha en el calendario.
PVPC: el precio del mercado, hora a hora
El Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor es la tarifa regulada. El precio cambia cada hora según el mercado mayorista. Es transparente —lo publica REE y lo puedes consultar el día antes— pero es una montaña rusa.
Te encaja si: puedes mover consumo a las horas baratas de verdad (coche eléctrico que cargas de madrugada, termo con programador, lavavajillas programable) y no te pone nervioso que la factura de enero no se parezca a la de mayo.
El riesgo: en un invierno de precios altos, la diferencia entre una factura y otra puede ser del doble. Si vives justo de presupuesto, eso duele.
Indexada: PVPC con el margen de una comercializadora
Sigue el mercado mayorista igual que el PVPC, pero la comercializadora le suma su margen, que puede ser una cuota fija mensual o unos céntimos por kWh. Suele salir algo más cara que el PVPC puro, aunque a veces incluye herramientas o servicios que compensan.
Ojo con los «servicios de ajuste»: son costes del sistema eléctrico que algunas ofertas indexadas no muestran en el precio del kWh que te enseñan al contratar, y luego aparecen en la factura. Pregunta siempre si el precio anunciado los incluye.
La regla práctica
Si no vas a mirar el precio de la luz nunca más después de contratar, coge fija. Si estás dispuesto a organizar tu consumo y aguantar meses malos a cambio de meses muy buenos, indexada o PVPC. Y si dudas, fija: el ahorro de la indexada solo se materializa si cambias hábitos, y la mayoría de la gente no los cambia.
Lo que sí es igual en las tres
El suministro. La luz que te llega es exactamente la misma, la mantiene la misma distribuidora y si hay una avería llamas al mismo teléfono. Cambiar de tarifa o de compañía no afecta a la calidad del servicio en absoluto.
